Luis Alberto Cuadra
🧠 Las Bestias Que Habitan Mi Mente
El título fue lo primero que me atrapó.
Las bestias que habitan en mi mente sugiere conflicto interno, oscuridad psicológica, pensamientos que incomodan, quizá algo cercano al thriller o a lo perturbador. La tapa acompaña esa idea: una imagen potente, inquietante, que invita a pensar en todo aquello que no siempre queremos mirar de frente.
Desde ese lugar arranqué la lectura, con expectativa.
El libro está compuesto por cuentos breves, independientes entre sí. Algunos de ellos se extienden en varias partes (hasta seis), lo que da la sensación de una estructura fragmentada, casi experimental. No hay una relación clara entre los relatos ni un hilo conductor evidente que los una como conjunto.
Y ahí apareció, para mí, el primer quiebre: la desconexión entre el título y el contenido.
Durante toda la lectura estuve intentando encontrar ese vínculo. Esa “bestia”, ese universo mental que el título promete. Sin embargo, desde mi interpretación, los cuentos no dialogan entre sí ni construyen una idea común que justifique ese nombre. Tampoco la contratapa ayuda demasiado: está llena de palabras sueltas, conceptos abiertos, pero sin una orientación clara sobre qué tipo de experiencia propone el libro.
Esto no significa que el libro esté mal escrito ni que carezca de intención. Se nota una búsqueda, un intento por trabajar lo simbólico, lo abstracto, lo sugestivo. El problema (al menos para mí) es que esa búsqueda no termina de materializarse en historias que atrapen o conmuevan.
Cuento tras cuento, seguí leyendo con la esperanza de que en algún punto apareciera una historia distinta, más potente, que funcionara como anclaje emocional o narrativo. No fue así. La sensación de distancia se mantuvo hasta el final.
Creo que este libro puede encontrar lectores que disfruten de relatos breves, abiertos, muy libres en su interpretación, sin necesidad de una narrativa cerrada o de una conexión evidente entre textos. En mi caso, esa falta de cohesión y de profundidad emocional hizo que la lectura se volviera plana.
Las bestias que habitan en mi mente no fue una lectura que lograra atraparme ni desde lo psicológico ni desde lo narrativo.
No es un libro pésimo, pero sí uno que, desde mi experiencia como lectora, no cumplió con las expectativas que su título y su estética generaban.
Y a veces eso también es parte del recorrido lector: entender que no todos los libros son para uno, incluso cuando prometen algo que parecía hecho a medida.